La erosión hídrica implica la pérdida progresiva de la capa superior del suelo debido al agua. Existen tres tipos principales: erosión laminar, en surcos y cárcavas. La erosión laminar es la más peligrosa porque es difícil de detectar, mientras que la erosión en cárcavas puede causar una pérdida masiva de suelo. La sedimentación ocurre cuando los materiales transportados por el agua se depositan, lo que puede reducir la capacidad de los embalses y degradar la calidad del agua.