El programa busca proteger y promover la formación de capital humano en niños de 0 a 17 años de familias en situación de pobreza, a través de inversiones en salud, educación y nutrición. A lo largo de su ejecución, se han observado mejoras significativas en la asistencia escolar, reducción del trabajo infantil y aumentos en el consumo de alimentos, lo que resalta su efectividad. Este enfoque integral ha permitido no solo el cumplimiento de los objetivos, sino también la posibilidad de convertirse en una solución a largo plazo contra la pobreza.