El documento resume los principales puntos de doctrina sobre Cristología establecidos en los concilios de Nicea (325) y Calcedonia (451), como la doble naturaleza de Cristo como Dios y hombre, sin confusión. También analiza los términos cristológicos utilizados y encuentra vínculos entre los prefácios comunes y los cánones conciliares, aunque reconoce que los prefácios son construcciones posteriores que toman elementos de los concilios de forma implícita más que literal.