La reforma electoral de 2008 en México modificó la estructura y funciones del Instituto Federal Electoral. Se crearon nuevos órganos como la Unidad de Fiscalización de los Recursos de los Partidos Políticos y la Contraloría General. También se establecieron nuevos requisitos y atribuciones para el Consejo General y sus comisiones. La reforma fortaleció las facultades de fiscalización sobre los ingresos y gastos de los partidos políticos.