El conocimiento cotidiano se adquiere a través de la experiencia diaria y la reflexión, y se transmite de generación en generación. Se caracteriza por ser subjetivo, estático, particular, asistemático, no acumulativo, dogmático e inexacto, ya que se basa en apariencias superficiales en lugar de buscar relaciones entre los hechos o seguir un orden lógico.