Este documento resume la expansión imperialista de Roma en Oriente y el Mediterráneo occidental entre los siglos II y I a. C., incluyendo la conquista de Grecia, Macedonia, Siria y las guerras celtíberas en la Península Ibérica. Explica cómo Roma consolidó su dominio sobre estas regiones y las transformaciones sociales y económicas que resultaron de la acumulación de riquezas procedentes de las conquistas.