El documento ofrece consejos y actividades para educar en inteligencia emocional. Sugiere nombrar las propias emociones y las de los niños, enseñar las expresiones emocionales y hablar de las emociones diariamente. Propone un juego en el que los niños llevan un horario de emociones identificando cómo se sienten cada día con la ayuda de caritas que muestran las emociones. El objetivo es que reconozcan y gestionen mejor sus estados emocionales.