El documento argumenta que el poder político actualmente obedece los dictados del poder económico en lugar de la voluntad de la población. Propone que el consumo responsable puede convertirse en una herramienta para presionar el mercado y promover empresas que tratan a las personas y el medio ambiente de manera ética y sostenible. Define el consumo responsable como aquel que considera factores éticos, solidarios y ecológicos al tomar decisiones sobre qué y de dónde comprar.