La contaminación acústica, o ruido excesivo, altera las condiciones normales del ambiente y puede causar daños a la calidad de vida si no se controla. La exposición prolongada a ruido, incluso de bajo nivel, puede afectar el sistema auditivo. Los efectos psicológicos del ruido incluyen insomnio, fatiga, estrés, depresión, irritabilidad y aislamiento social. Aunque antes no se consideraba el ruido como contaminante, ahora todos los países tienen normas para proteger el medio ambiente contra el