La teoría clásica de la administración, iniciada por Henri Fayol en 1916, se centra en la estructura organizacional para lograr la eficiencia, diferenciándose de la administración científica que enfatiza el trabajo del obrero. Fayol concibió la administración como un proceso que incluye planificar, organizar, dirigir, coordinar y controlar, estableciendo principios generales como la división del trabajo y la unidad de mando. Aunque criticada por su enfoque simplificado y falta de comprobación empírica, la teoría clásica sentó las bases para la administración moderna.