La teoría clásica surgió en Francia en 1916 y tuvo como principal exponente a Henry Fayol. Se caracterizó por el énfasis en la estructura organizacional para lograr la eficiencia. Identificó cinco funciones básicas de la administración (planear, organizar, dirigir, coordinar y controlar) y catorce principios generales. Aunque buscaba la eficiencia organizacional, recibió críticas como su enfoque simplificado de la estructura formal y la ausencia de trabajo experimental.