El documento explora el impacto de la tecnología digital en la literatura, argumentando que, a pesar de las preocupaciones sobre la pérdida de habilidades de lectura, los nuevos hábitos fomentan una mayor alfabetización y capacidad de razonamiento. La interacción entre autores y lectores se redefine, permitiendo una participación activa y la creación de obras literarias más complejas. Se destaca la necesidad de adaptarse a estos cambios y promover la multialfabetización para construir una sociedad crítica y activa en el futuro literario digital.