El documento aborda el proceso de control de esfínteres en niños, destacando que sucede entre los 2 y 3 años y que no es un aprendizaje, sino una adquisición natural según la madurez. Se enfatiza la importancia de la paciencia y el apoyo de los padres, quienes deben actuar con firmeza y cariño, y se ofrece un esquema de pautas para ayudar al niño en este proceso. También se mencionan problemas como la enuresis y la importancia de la coordinación entre familia y escuela para facilitar la adquisición del hábito.