Las ondas gravitacionales predichas por Einstein en 1916 fueron detectadas directamente en 2015 por el proyecto LIGO. LIGO utiliza detectores láser para medir perturbaciones minúsculas en el espacio-tiempo causadas por eventos astronómicos como fusiones de agujeros negros y estrellas de neutrones. La detección de ondas gravitacionales ha permitido nuevos descubrimientos en astrofísica como establecer el origen de estallidos de rayos gamma y mejorar la comprensión del universo.