La primera cruzada (1096-1099) fue convocada por el papa Urbano II en 1095 para liberar Jerusalén de los musulmanes. Un poderoso ejército franco y normando liderado por Godofredo de Bouillon y otros señores feudales conquistó Jerusalén en 1099, estableciendo el Reino Cristiano de Jerusalén y otros estados cruzados en Tierra Santa.