La Quinta Cruzada (1217-1221) fue convocada por los Papas Inocencio III y Honorio III para retomar Jerusalén y Tierra Santa derrotando primero al estado ayubí de Egipto. Los ejércitos cruzados estuvieron liderados por el rey Andrés II de Hungría y el príncipe Leopoldo IV de Austria, pero a pesar de sus esfuerzos no lograron capturar Jerusalén y la cruzada terminó siendo inútil al no alterar el equilibrio de poder entre cristianos y musulman