El pastorcillo gastó una broma al pueblo gritando que había un zorro dos veces cuando no había ninguno. Cuando en realidad llegó un lobo y se comió algunas ovejas, el pastorcillo gritó de nuevo pidiendo ayuda pero el pueblo no le creyó porque antes les había engañado. El pastorcillo tuvo que ver impotente como el lobo se comía sus ovejas porque nadie acudió en su ayuda.