EL CUENTO DE LA TABLA DEL 5

     Érase una vez un 5 que estaba solo. Un día el 5 se

fue a buscar amigos. Él encontró un número que se llamaba 1. El 1

y el 5 se pusieron a jugar a la tabla del 1 y del 5 y decía: “5 x 1 =

         5” y “1 x 5 = 5”; pero el 1 se fue a su casa a merendar y

         el 5 quería jugar. Él se fue a buscar más números y

         encontró al 2. Ellos se hicieron buenos amigos y

         entonces se pusieron a jugar a la tabla: “5 x 2 = 10” y “2

x 5 = 10, también”, dijeron los dos a la vez y cuando el

2 se fue al baño de su casa todavía el 5 quería jugar.

Entonces se fue y vio al 3 bailando y cantando la

tabla y el 5 le preguntó que si podía también, y le

dijo: “Sí”. Entonces se pusieron a decir: “5 x 3 = 15”,

“Está claro también que es 3 x 5 =15, es igual”. Pero

el 3 se fue porque ya era algo de noche y se fueron

los dos a sus casas a dormir.

             Al día siguiente encontró al 4 muy triste y solo. El 5

             decidió jugar con él a la tabla saltarina. El le dijo

             cómo se jugaba, que era saltando a la comba, y

             cantando la tabla jugaron. De repente se pusieron a
decir: “4 x 5 = 20, más es igual a 5 x 4 = 20 y son iguales, sí”.

Pero el 4 fue a su casa a almorzar y el 5 se fue a clase y se

               encontró con su primo el 5 y su amiga el 6

               que   estaban   intentando    resolver    las

               multiplicaciones. El 5 les ayudó y dijo: “5 x

               5 = 25 y 5 x 6 = 30”. En el recreo se encontró con el

7 y el 8 y jugaron al escondite, nuestro amigo el 5 se la quedaba.

Al primero al que encontró fue al 7 y de un grito dijo: “5 x 7 =

               35”. Después tras un árbol estaba el 8 y el dijo –“5

               x 8 = 40, ¿te das cuenta?”- pero se hizo tarde y

               tenía sueño, hambre no porque               comía    en

               el parque. Él se dio cuenta de              que     eran

las 9 y dijo               –“5 x 9 = 45”- y se             fue

corriendo a                su casa, la número              12.

Cuando                     entró vio a su padre el 1 y a su madre el

0.

El 5 los juntó y dijo –“5 x 10 = 50, ¡se me

va de la cuenta!”- y fue a dormir. Tuvo un

sueño tan bonito porque estaba con sus

amiguitos. Y colorín colorado vaya 5 te ha tostado.



                        Elena Suárez Díaz, 4º B, curso

2009-2010.

Cuento Luna Y Yemayá

  • 1.
    EL CUENTO DELA TABLA DEL 5 Érase una vez un 5 que estaba solo. Un día el 5 se fue a buscar amigos. Él encontró un número que se llamaba 1. El 1 y el 5 se pusieron a jugar a la tabla del 1 y del 5 y decía: “5 x 1 = 5” y “1 x 5 = 5”; pero el 1 se fue a su casa a merendar y el 5 quería jugar. Él se fue a buscar más números y encontró al 2. Ellos se hicieron buenos amigos y entonces se pusieron a jugar a la tabla: “5 x 2 = 10” y “2 x 5 = 10, también”, dijeron los dos a la vez y cuando el 2 se fue al baño de su casa todavía el 5 quería jugar. Entonces se fue y vio al 3 bailando y cantando la tabla y el 5 le preguntó que si podía también, y le dijo: “Sí”. Entonces se pusieron a decir: “5 x 3 = 15”, “Está claro también que es 3 x 5 =15, es igual”. Pero el 3 se fue porque ya era algo de noche y se fueron los dos a sus casas a dormir. Al día siguiente encontró al 4 muy triste y solo. El 5 decidió jugar con él a la tabla saltarina. El le dijo cómo se jugaba, que era saltando a la comba, y cantando la tabla jugaron. De repente se pusieron a
  • 2.
    decir: “4 x5 = 20, más es igual a 5 x 4 = 20 y son iguales, sí”. Pero el 4 fue a su casa a almorzar y el 5 se fue a clase y se encontró con su primo el 5 y su amiga el 6 que estaban intentando resolver las multiplicaciones. El 5 les ayudó y dijo: “5 x 5 = 25 y 5 x 6 = 30”. En el recreo se encontró con el 7 y el 8 y jugaron al escondite, nuestro amigo el 5 se la quedaba. Al primero al que encontró fue al 7 y de un grito dijo: “5 x 7 = 35”. Después tras un árbol estaba el 8 y el dijo –“5 x 8 = 40, ¿te das cuenta?”- pero se hizo tarde y tenía sueño, hambre no porque comía en el parque. Él se dio cuenta de que eran las 9 y dijo –“5 x 9 = 45”- y se fue corriendo a su casa, la número 12. Cuando entró vio a su padre el 1 y a su madre el 0. El 5 los juntó y dijo –“5 x 10 = 50, ¡se me va de la cuenta!”- y fue a dormir. Tuvo un sueño tan bonito porque estaba con sus amiguitos. Y colorín colorado vaya 5 te ha tostado. Elena Suárez Díaz, 4º B, curso 2009-2010.