EL CERO Y EL UNO
Cuenta la historia que una vez se reunieron en algún lugar de la
tierra todos los números naturales de las matemáticas.
Cuando el numero 9 había bostezado por tercera vez, el numero
1 como es un número más loco, les propuso: ¿Juguemos al
escondiste?
El numero 8 levanto las cejas y el 7 sin poder contenerse
pregunto: ¿al escondiste? ¿Y cómo es eso?
Es un juego – explico el número 1- , en que yo me tapo la cara y
comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes
se esconden, y cuando yo haya terminado de contar, el primero
de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el
juego.
EL numero 6 bailó secundado por el número 5.
El numero 4 dio tantos saltos que terminó por convencer al
número 3, e incluso al número 2, a la que nunca interesaba nada
pero incluso hasta el número cero (0) quedo convenció que es ni
positivo ni negativo.
Uno, dos, tres... comenzó a contar el uno (1).
La primera en esconderse fue el número 9, un número tan
cósmico y megalítico por excelencia, que como siempre se dejó
caer tras la primera piedra del camino.
El numero 7 subió al cielo y el número 6 se escondió tras la
sombra del número 8 que con su propio esfuerzo había logrado
subir a la copa del árbol más alto, sin dejar atrás que es el
número más chulo, el 8.
El numero 5 casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que
hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos....
El número 4 en cambio encontró un sitio muy bueno desde el
principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él.
El número 3 se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en
realidad se escondió detrás del arcoíris) y el número 2 en el
centro de los volcanes.
Cuando el numero 1 contaba 999.999, El número cero (0) aún no
se había encontrado sitio para esconderse, pues todo se
encontraba ocupado...hasta que encontró un rosal y enternecido
decidió esconderse entre sus flores.
Un millón, - contó el uno (1)- y comenzó a buscar.
La primera en aparecer fue el numero 9 sólo a tres pasos de una
piedra.
Después se escuchó al número 2 vibrar en los volcanes.
En un descuido encontró al número 6 y claro, pudo deducir
donde estaba el número 8.
El número 7 se escuchó discutir con Dios en el cielo sobre el
álgebra.
Al número 4 no tuvo ni que buscarlo, el sólo salió de su
escondite, había resultado ser un nido de avispas.
De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió al
número 5 que resultó más fácil todavía pues la encontró sentada
sobre una cerca sin decidir aún de qué lado esconderse.
Así fue encontrando a todos, al número 3 detrás del arcoíris
(mentira, si ella estaba en el fondo del océano), pero sólo el
número cero (0) no aparecía por ningún sitio, el numero 1 buscó
detrás de cada árbol, cada arroyuelo del planeta, en la cima de
las montañas y cuando estaba por darse por vencido divisó un
rosal y las rosas... y tomó una horquilla y comenzó a mover las
ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las
espinas había herido en los ojos al número cero (0); el número
uno (1) no sabía qué hacer para disculparse, lloró, imploró, pidió
perdón y hasta prometió ser su lazarillo.
Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite
en la tierra...
...El número cero (0) es neutro y el numero uno (1) lo acompaña.
Betsayda Escaño

El cero y el uno

  • 1.
    EL CERO YEL UNO Cuenta la historia que una vez se reunieron en algún lugar de la tierra todos los números naturales de las matemáticas. Cuando el numero 9 había bostezado por tercera vez, el numero 1 como es un número más loco, les propuso: ¿Juguemos al escondiste? El numero 8 levanto las cejas y el 7 sin poder contenerse pregunto: ¿al escondiste? ¿Y cómo es eso? Es un juego – explico el número 1- , en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden, y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego. EL numero 6 bailó secundado por el número 5. El numero 4 dio tantos saltos que terminó por convencer al número 3, e incluso al número 2, a la que nunca interesaba nada pero incluso hasta el número cero (0) quedo convenció que es ni positivo ni negativo. Uno, dos, tres... comenzó a contar el uno (1). La primera en esconderse fue el número 9, un número tan cósmico y megalítico por excelencia, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. El numero 7 subió al cielo y el número 6 se escondió tras la sombra del número 8 que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto, sin dejar atrás que es el número más chulo, el 8. El numero 5 casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos....
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    El número 4en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él. El número 3 se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoíris) y el número 2 en el centro de los volcanes. Cuando el numero 1 contaba 999.999, El número cero (0) aún no se había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado...hasta que encontró un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores. Un millón, - contó el uno (1)- y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue el numero 9 sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó al número 2 vibrar en los volcanes. En un descuido encontró al número 6 y claro, pudo deducir donde estaba el número 8. El número 7 se escuchó discutir con Dios en el cielo sobre el álgebra. Al número 4 no tuvo ni que buscarlo, el sólo salió de su escondite, había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió al número 5 que resultó más fácil todavía pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de qué lado esconderse. Así fue encontrando a todos, al número 3 detrás del arcoíris (mentira, si ella estaba en el fondo del océano), pero sólo el número cero (0) no aparecía por ningún sitio, el numero 1 buscó detrás de cada árbol, cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencido divisó un rosal y las rosas... y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las
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    espinas había heridoen los ojos al número cero (0); el número uno (1) no sabía qué hacer para disculparse, lloró, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra... ...El número cero (0) es neutro y el numero uno (1) lo acompaña. Betsayda Escaño