El número 1 propuso jugar al escondite con los demás números naturales. Cada número buscó un escondite mientras el 1 contaba. Al terminar de contar, el 1 comenzó a buscar a los demás números. Al encontrar al número 0 escondido entre las rosas, las espinas hirieron sus ojos. El 1 se disculpó y prometió ser el lazarillo del 0 desde entonces, por lo que el 0 es neutro y el 1 lo acompaña.