La Cumbre de Copenhague de 2009 reunió a 192 países para reemplazar los objetivos del Protocolo de Kioto y buscar un acuerdo vinculante para reducir las emisiones de CO2 a nivel mundial. Aunque se logró un tratado no vinculante que establece el objetivo de limitar el aumento de la temperatura a 2 °C, el acuerdo no fue adoptado por unanimidad, lo que generó críticas por su falta de ambición y resultados. Activistas y países en desarrollo denunciaron que el pacto es insuficiente y que los países ricos deben asumir una mayor responsabilidad en la lucha contra el cambio climático.