La datación radiométrica, introducida en 1907, es esencial para determinar la edad de rocas y fósiles mediante el análisis de la desintegración de isótopos radiactivos. Existen múltiples métodos, como la datación por radiocarbono y uranio-plomo, cada uno con diferentes aplicaciones y precisiones dependiendo de la vida media de los isótopos. La precisión en la datación depende de factores como la contaminación de muestras y la temperatura de cierre, que determina cuándo un mineral se convierte en un sistema cerrado para los isótopos.