El general William Crozier aplicó los principios de la administración científica de Taylor en el arsenal de Watertown, contratando un grupo para estudiar las operaciones y concluyendo que la producción era ineficiente. Más tarde, Barth propuso implementar bonos para mejorar la productividad, pero cuando intentaron aplicar esto en la fundición, los trabajadores hicieron huelga por temor a menores salarios. A pesar de las críticas iniciales, estos principios resultaron útiles para Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial.