La constitución Dei Verbum fue uno de los documentos más debatidos del Concilio Vaticano II. Su primer borrador fue ampliamente rechazado, por lo que el Papa Juan XXIII ordenó formar una comisión mixta para reelaborarlo. Tras varias revisiones y votaciones, el documento final fue aprobado bajo el Papa Pablo VI en 1965 y estableció la doctrina de la Iglesia Católica sobre la revelación divina y la interpretación de las Sagradas Escrituras.