La revelación de Dios se transmite a través de la Biblia, la Tradición y el Magisterio. La Biblia contiene la Palabra inspirada de Dios escrita por autores humanos en distintos géneros literarios y épocas. Para entender completamente la Biblia, es necesario considerar el contexto histórico, social y cultural de los autores, así como también utilizar la interpretación autorizada de la Iglesia a través de la Tradición y el Magisterio. La revelación de Dios culmina en Jesucristo.