El documento describe aspectos culturales de la Nueva España durante los periodos barroco e ilustrado, incluyendo la formación de una identidad criolla, la arquitectura de catedrales y otros edificios religiosos y seculares, y el desarrollo de la universidad, colegios, teatro y otras instituciones. También discute la transición hacia una mentalidad más crítica y el deseo de cambio y modernidad al final del siglo 18.