La demanda agregada de una economía está determinada por el consumo, la inversión, el gasto del gobierno y el comercio exterior. Los cambios en estos componentes afectan el nivel de producción a corto plazo. La interacción entre la oferta y demanda agregadas determina el equilibrio económico. Los shocks como cambios en las políticas fiscal o monetaria pueden provocar fluctuaciones cíclicas que justifican la intervención macroeconómica del gobierno.