El capítulo describe lo esperable en el desarrollo emocional de un niño entre 0 y 3 años. Señala que un bebé necesita sostén emocional a través de un vínculo estable con sus cuidadores primarios para desarrollarse adecuadamente. También requiere que sus cuidadores lo ayuden a regular sus emociones, ya que carece de esta capacidad al nacer. El capítulo explica además que el desarrollo emocional, cognitivo y social están íntimamente relacionados durante la primera infancia.