Este documento describe la salvación del pueblo de Dios en el Día de Expiación. Señala que tanto la casa de Judá (los judíos) como la casa de Efraín (los cristianos) serán salvos, aceptando a Jesús como el Mesías y volviendo a guardar los mandamientos de Dios. En ese día, Dios derramará su Espíritu sobre ambos grupos y los unirá bajo un solo pastor, Jesucristo.