Las formas farmacéuticas sólidas, como comprimidos y cápsulas, ofrecen mayor estabilidad química y control en la liberación de principios activos. Estas formas incluyen variantes como comprimidos recubiertos y efervescentes, cada uno diseñado para diversos propósitos terapéuticos. Por ejemplo, la aspirina se utiliza para aliviar el dolor y la fiebre, pero con precauciones específicas en su uso durante el embarazo y la lactancia.