La digitalización consiste en convertir señales analógicas en señales digitales mediante cuatro procesos: muestreo, retención, cuantificación y codificación. Esto permite que sistemas como ordenadores puedan interpretar la información contenida en las señales. Las señales digitales tienen ventajas como su fácil procesamiento y corrección de errores, pero requieren conversiones analógico-digitales y tienen limitaciones en la relación señal-ruido si no se usan suficientes niveles de cuantificación.