Las dioxinas son compuestos tóxicos que pueden causar problemas de salud graves, incluyendo cáncer y alteraciones en el desarrollo reproductivo y hormonal. Se generan principalmente por la incineración y la producción de ciertos productos químicos, y su exposición en humanos se produce en gran medida a través de la cadena alimentaria. La prevención se centra en el control de las fuentes industriales y la protección de los alimentos, ya que más del 90% de la exposición proviene de la dieta.