Las dioxinas son sustancias químicas nocivas que se generan principalmente por actividades humanas y que pueden tener efectos adversos en la salud, como aumento del riesgo de cáncer y problemas de desarrollo neurológico. A pesar de que la exposición a las dioxinas ha disminuido en países industrializados desde los años 90, su toxicidad sigue representando un riesgo, especialmente para grupos vulnerables como los niños. La OMS ha establecido límites para la ingesta diaria tolerable de dioxinas con el objetivo de reducir aún más su presencia en el medio ambiente y en los seres humanos.