Las dioxinas, compuestos altamente tóxicos resultantes de procesos industriales, han sido históricamente utilizadas con fines letales, como en el 'agente naranja' de la guerra de Vietnam. Su exposición está relacionada con graves efectos en la salud humana, incluyendo cáncer, alteraciones reproductivas y problemas neurológicos. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer ha clasificado a la 2,3,7,8-TCDD como cancerígeno humano, destacando la urgencia de evitar la exposición a estas sustancias.