El documento discute cómo la interculturalidad puede aplicarse en el ámbito pedagógico utilizando las TIC como una estrategia para fortalecer la educación. Esto permite crear espacios colaborativos que rompen fronteras culturales y lingüísticas mediante estrategias como el aprendizaje basado en problemas. De esta forma, las comunidades educativas se convierten en agentes participativos que unen a las familias y respetan la diversidad para lograr una educación de calidad.