Este documento describe cómo Jesús expulsó a los vendedores del templo porque habían convertido la casa de Dios en un mercado, anteponiendo los negocios a lo sagrado. Jesús se enfrentó con indignación a la idolatría del templo donde el dinero y los intereses propios habían reemplazado a Dios. El documento también sugiere que las personas son templos vivos de Dios y que nuestra tarea es acercarnos a los demás y compartir sus alegrías y preocupaciones para que todas las personas puedan vivir libres y felices.