El documento discute la devoción católica a San Expedito, a quien se le pide ayuda para cosas "imposibles". Critica esta práctica como una forma de idolatría, ya que solo Dios puede hacer lo imposible. La Biblia prohíbe la adoración de imágenes y la oración a otros que no sean Dios. Los cristianos solo deben orar a Jesús, quien es el único mediador entre Dios y los hombres.