Día
16 de
Abril
de
2017
El Señor
resucitó,
cantad
con alegría,
demos
gracias al
Señor.
nuestra fe
sería vana,
descansa-
ría en el
vacío y en
la muerte.
Si Cristo no
hubiera
resucitado,
seríamos los
más
miserables de
los hombres,
como dice
san Pablo.
Ahora tengo la
esperanza de
que Dios
siempre
perdona, que
Cristo no me
abandona,
sino que
sigue en
nuestro
propio
caminar.
Es un
día para
dar
gracias
al
Señor.
Es un
día de:
Hacer CLICK
Lo primero que se nos pide ante la resurrección de Jesús
es fe, es poder llegar a tener una vivencia espiritual, como
la tuvieron los apóstoles y las mujeres que le
contemplaron vivo, pero con otra vida nueva.
Los
apóstoles y
otras
personas
fueron
testigos por
los efectos
realizados
en sus vidas.
Vieron a Jesús,
le palparon, y
este
acontecimiento
les trasformó
totalmente la
vida.
No fue fácil
para ellos
creer en la
resurrección
de Jesús.
Ellos habían
perdido toda
esperanza.
Pero he aquí que sienten una experiencia nueva y
poderosa. Sienten que Jesús está vivo con una plena
seguridad.
La
resurrección
de Jesús no
fue un revivir
O como fue la resurrección de la hija de Jairo,
El evangelio nos
habla de lo que
pasó esa
mañana entre
María Magdalena
y los discípulos
de Jesús. Lo
más importante
es el acto de fe
que hace «el
discípulo
amado».
Juan 20, 1-9
El primer día de la semana, María Magdalena fue al
sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la
losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde
estaba Simón Pedro y el otro discípulo a quien quería
Jesús, y le dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no
sabemos dónde lo han puesto."
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los
dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que
Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y,
asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el
sepulcro. Vio las vendas en el suelo y el sudario con que le
habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas,
sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también
el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro;
vio y creyó. Pues hasta entonces no había entendido la
Escritura: que Él había de resucitar de entre los muertos.
María Magdalena
había ido al sepulcro
de madrugada
queriendo
embalsamar el cuerpo
de Jesús. Las otras
santas mujeres
llegarían por
entonces. Al ver la
losa corrida pensó
que alguien se había
llevado el cuerpo y
corrió para avisar a
Pedro y los otros.
Salieron corriendo, agitados, no pensando en la
resurrección, pues aún no creían en esa posibilidad, sino
quizá en los enemigos que por maldad se hubieran
llevado el cuerpo de Jesús. Juan, el discípulo amado (lo
cuenta él),
corría más
pues era
más joven.
Pero al
llegar
esperó a
que Pedro
entrase
primero.
Pedro veía todo, pero
estaba demasiado
obcecado para pensar en la
resurrección. Pero Juan,
más despierto por un amor
más sincero, “vio y creyó”.
Ningún ladrón habría
dejado todos los lienzos en
orden. El cuerpo de Jesús
había traspasado los
lienzos sin tocarlos ni
moverlos, como si se
hubiera volatizado.
Esta es la primera alegría sobre la resurrección de Jesús
en medio del estupor y la incertidumbre del momento.
Alegría que iría creciendo en los amigos de Jesús al
crecer la certeza y la paz en el corazón. Esto es lo que
quiere la Iglesia para nosotros en este día.
Hoy el
Señor
resucitó y
de la
muerte
nos libró:
Automático
Alegría y
paz,
herma-
nos, que
el Señor
resucitó.
Todos cantad: aleluya.
Todos gritad: aleluya.
Alegría y
paz,
hermanos,
que el Señor
resucitó.
Hacer CLICK
La
resurrección
del Señor no
es un acto
que pasó.
Sigue resucitando en
nosotros. Un
símbolo de su
presencia real es el
cirio pascual.
La alegría profunda del alma, a la que la
Iglesia nos invita hoy, es un signo de que
Cristo vive resucitado en nosotros.
No es fácil la
alegría ante la
resurrección de
Jesús. Es más
fácil
entristecerse
por la pasión de
Jesús que
alegrarse con
su
resurrección.
Los que más
hayan sufrido
con Cristo en
el dolor, tienen
más derecho a
la alegría. Y
ciertamente
Jesús se la da.
Porque, si
Cristo, que
es la Cabeza,
triunfó,
esperamos
que
nosotros,
que somos
su Cuerpo,
triunfaremos
Como no es
fácil sentir la
alegría con
Cristo
resucitado,
debemos pedir
muchas veces
al Señor esta
gracia.
San Pedro, al dar
testimonio de la
resurrección de Cristo,
manifestaba su alegría,
queriéndola trasmitir a
sus oyentes y a
nosotros. Así nos dice
la primera lectura de
este día.
Hch 10,
34-43
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: "Conocéis
lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan
predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea.
Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la
fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y
curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba
con él. Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en
Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un
madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo
ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había
designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él
después de su resurrección.
Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne
testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y
muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que
los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de
los pecados".
La Iglesia quiere que hoy
sintamos esa alegría en
nuestro corazón, la alegría
verdadera, la que procede de
un corazón honrado que se
siente resucitado con Cristo.
Por eso nos invita a celebrarlo
con el salmo responsorial,
porque “este es el día que ha
hecho el Señor”. Que lo diga
la casa de Israel que vio
maravillas de Dios, que lo
digan los santos que en su
amor sienten a Cristo
resucitado.
Este es
el día en
que
actuó el
Señor:
Automático
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Dad
gracias
al señor
porque
es
bueno,
¡Aleluya, aleluya!
Hacer CLICK
Lo mismo
que los
apóstoles y
otras
personas
sintieron
transformada
su vida y
comenzaron a
transformar al
mundo,
siendo
testigos,
así también nosotros tenemos que demostrar que
Cristo vive, porque vive en cada uno de nosotros.
Si queremos vivir
la vida de Cristo
resucitado,
debemos
comenzar a vivir
una vida nueva, de
modo que Cristo
siga resucitando
en nosotros. Así
nos dice san Pablo
en la 2ª lectura.
Hermanos: Ya que habéis resucitado
con Cristo, buscad los bienes de allá
arriba, donde está Cristo, sentado a la
derecha de Dios; aspirad a los bienes de
arriba, no a los de la tierra. Porque
habéis muerto, y vuestra vida está con
Cristo escondida en Dios. Cuando
aparezca Cristo, vida vuestra, entonces
también vosotros apareceréis,
juntamente con él, en gloria.
Cuando Jesús se presentaba a los apóstoles, sobre todo
después de la resurrección, les decía: “No temáis”.
Porque si Él vive, no hay nada que temer.
Él ha
vencido
toda noche
de dolor y
de temor.
Terminemo
s con gran
esperanza,
porque
Cristo
resucitó.
Si Jesús vive es para que
nosotros podamos tener vida.
Automático
Aleluya
Muchos
creían que
todo había
muerto con
Jesús; pero
no es así.
En la cruz
le vimos
muerto,
fracasado
y
destruido;
pero
Jesús
resucitó,
resucitó.
Muchos creen
que toda la
felicidad está
en el aplauso
y el dinero;
pero tampoco
es así.
Un despojo
abandonado,
despreciado
y escupido;
pero
Jesús
resucitó,
resucitó.
Estamos
acostumbra-
dos a poner la
esperanza en
el bienestar y
el éxito
material; pero
tampoco es
así.
Se murió nuestra esperanza,
nuestros sueños se perdieron;
pero
Jesús
resucitó,
resucitó.
La alegría debe estar
unida a la esperanza. Si
Jesús sólo hubiera
muerto, nuestra
esperanza también
hubiera muerto. Pero
Cristo resucitó y con Él
ha resucitado nuestra
esperanza.
pero Jesús resucitó, resucitó.
Si hemos acompañado a Jesús en el camino
de la muerte, acompañémoslo en el camino
de la vida, de la gracia, de la paz y de la
alegría.
Que podamos
acompañar a
María, la Madre,
en su gozo con
Jesús resucitado
para siempre.
Domingo de Resurrección (2017)
Domingo de Resurrección (2017)

Domingo de Resurrección (2017)

  • 1.
  • 4.
  • 5.
    nuestra fe sería vana, descansa- ríaen el vacío y en la muerte.
  • 6.
    Si Cristo no hubiera resucitado, seríamoslos más miserables de los hombres, como dice san Pablo.
  • 10.
    Ahora tengo la esperanzade que Dios siempre perdona, que Cristo no me abandona,
  • 12.
  • 13.
  • 14.
  • 15.
    Lo primero quese nos pide ante la resurrección de Jesús es fe, es poder llegar a tener una vivencia espiritual, como la tuvieron los apóstoles y las mujeres que le contemplaron vivo, pero con otra vida nueva.
  • 17.
  • 18.
    Vieron a Jesús, lepalparon, y este acontecimiento les trasformó totalmente la vida.
  • 19.
    No fue fácil paraellos creer en la resurrección de Jesús. Ellos habían perdido toda esperanza. Pero he aquí que sienten una experiencia nueva y poderosa. Sienten que Jesús está vivo con una plena seguridad.
  • 20.
  • 21.
    O como fuela resurrección de la hija de Jairo,
  • 24.
    El evangelio nos hablade lo que pasó esa mañana entre María Magdalena y los discípulos de Jesús. Lo más importante es el acto de fe que hace «el discípulo amado». Juan 20, 1-9
  • 25.
    El primer díade la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo a quien quería Jesús, y le dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto." Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro. Vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no había entendido la Escritura: que Él había de resucitar de entre los muertos.
  • 26.
    María Magdalena había idoal sepulcro de madrugada queriendo embalsamar el cuerpo de Jesús. Las otras santas mujeres llegarían por entonces. Al ver la losa corrida pensó que alguien se había llevado el cuerpo y corrió para avisar a Pedro y los otros.
  • 27.
    Salieron corriendo, agitados,no pensando en la resurrección, pues aún no creían en esa posibilidad, sino quizá en los enemigos que por maldad se hubieran llevado el cuerpo de Jesús. Juan, el discípulo amado (lo cuenta él), corría más pues era más joven. Pero al llegar esperó a que Pedro entrase primero.
  • 28.
    Pedro veía todo,pero estaba demasiado obcecado para pensar en la resurrección. Pero Juan, más despierto por un amor más sincero, “vio y creyó”. Ningún ladrón habría dejado todos los lienzos en orden. El cuerpo de Jesús había traspasado los lienzos sin tocarlos ni moverlos, como si se hubiera volatizado.
  • 29.
    Esta es laprimera alegría sobre la resurrección de Jesús en medio del estupor y la incertidumbre del momento. Alegría que iría creciendo en los amigos de Jesús al crecer la certeza y la paz en el corazón. Esto es lo que quiere la Iglesia para nosotros en este día.
  • 30.
    Hoy el Señor resucitó y dela muerte nos libró: Automático
  • 31.
  • 32.
  • 33.
    Alegría y paz, hermanos, que elSeñor resucitó. Hacer CLICK
  • 34.
    La resurrección del Señor no esun acto que pasó. Sigue resucitando en nosotros. Un símbolo de su presencia real es el cirio pascual.
  • 36.
    La alegría profundadel alma, a la que la Iglesia nos invita hoy, es un signo de que Cristo vive resucitado en nosotros.
  • 37.
    No es fácilla alegría ante la resurrección de Jesús. Es más fácil entristecerse por la pasión de Jesús que alegrarse con su resurrección.
  • 38.
    Los que más hayansufrido con Cristo en el dolor, tienen más derecho a la alegría. Y ciertamente Jesús se la da.
  • 40.
    Porque, si Cristo, que esla Cabeza, triunfó, esperamos que nosotros, que somos su Cuerpo, triunfaremos
  • 41.
    Como no es fácilsentir la alegría con Cristo resucitado, debemos pedir muchas veces al Señor esta gracia.
  • 42.
    San Pedro, aldar testimonio de la resurrección de Cristo, manifestaba su alegría, queriéndola trasmitir a sus oyentes y a nosotros. Así nos dice la primera lectura de este día. Hch 10, 34-43
  • 43.
    En aquellos días,Pedro tomó la palabra y dijo: "Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él. Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección. Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados".
  • 44.
    La Iglesia quiereque hoy sintamos esa alegría en nuestro corazón, la alegría verdadera, la que procede de un corazón honrado que se siente resucitado con Cristo. Por eso nos invita a celebrarlo con el salmo responsorial, porque “este es el día que ha hecho el Señor”. Que lo diga la casa de Israel que vio maravillas de Dios, que lo digan los santos que en su amor sienten a Cristo resucitado.
  • 45.
    Este es el díaen que actuó el Señor: Automático
  • 46.
    sea nuestra alegríay nuestro gozo.
  • 47.
  • 49.
  • 50.
    Lo mismo que los apóstolesy otras personas sintieron transformada su vida y comenzaron a transformar al mundo, siendo testigos, así también nosotros tenemos que demostrar que Cristo vive, porque vive en cada uno de nosotros.
  • 51.
    Si queremos vivir lavida de Cristo resucitado, debemos comenzar a vivir una vida nueva, de modo que Cristo siga resucitando en nosotros. Así nos dice san Pablo en la 2ª lectura.
  • 52.
    Hermanos: Ya quehabéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.
  • 53.
    Cuando Jesús sepresentaba a los apóstoles, sobre todo después de la resurrección, les decía: “No temáis”. Porque si Él vive, no hay nada que temer. Él ha vencido toda noche de dolor y de temor. Terminemo s con gran esperanza, porque Cristo resucitó.
  • 54.
    Si Jesús vivees para que nosotros podamos tener vida. Automático
  • 55.
  • 56.
    En la cruz levimos muerto, fracasado y destruido;
  • 57.
  • 58.
    Muchos creen que todala felicidad está en el aplauso y el dinero; pero tampoco es así.
  • 59.
  • 60.
  • 61.
    Estamos acostumbra- dos a ponerla esperanza en el bienestar y el éxito material; pero tampoco es así.
  • 62.
    Se murió nuestraesperanza, nuestros sueños se perdieron;
  • 63.
  • 64.
    La alegría debeestar unida a la esperanza. Si Jesús sólo hubiera muerto, nuestra esperanza también hubiera muerto. Pero Cristo resucitó y con Él ha resucitado nuestra esperanza.
  • 66.
  • 67.
    Si hemos acompañadoa Jesús en el camino de la muerte, acompañémoslo en el camino de la vida, de la gracia, de la paz y de la alegría.
  • 68.
    Que podamos acompañar a María,la Madre, en su gozo con Jesús resucitado para siempre.