10 25 DE OCTUBRE DEL 2016
Másalládequien
gane,loimportante
seráquélegislativo
saldrádeesa
elección.Elrenovado
Congresoayudará
abascularlalabor
presidencial
L
a primera potencia política, eco-
nómica y militar del mundo vive
un impasse interesante: no ya por
las elecciones presidenciales, que
también,sinoporunoscambiosde
fondo que acabarán por alterar la
política y sociedad estadouniden-
ses a medio plazo.
	 Para empezar, EEUU hoy es cada vez menos
WASP (el acrónimo inglés de blanca, anglosajona
y protestante), más desigual socialmente y polari-
zadapolíticamente.Enesecontextohayquesituar
la irrupción de Donald Trump como candidato re-
publicano y el susto que Bernie Sanders dio en el
bando demócrata a la favorita, Hillary Clinton.
	 Cierto es que EEUU ha salido antes de la crisis
que la renqueante Europa. A diferencia del guiri-
gaydelViejoContinente,alotroladodelAtlántico
hayunaverdaderaunidaddemercadoyunGobier-
nofederalconherramientasasualcancepara,con
la inestimable colaboración de la Reserva Federal
(lo que aquí sería nuestro BCE), articular una res-
puestamáseficientealretomayúsculoqueseplan-
teó a partir del 2008.
	 Este año, la estadística oficial ha sorprendido
conlarecuperacióndelpoderadquisitivodelacla-
se media estadounidense, pero es un dato aislado.
Lociertoesque,enlasúltimasdécadas,lasociedad
se ha polarizado económicamente. Y los salarios
hace tiempo se estancaron. Fruto de ello, mucha
gente tiene una percepción que, cierta o no, pue-
de alterar su comportamiento electoral: sus hijos
nogozarándelmismobienestarquegozaronellos.
Y eso, es algo nuevo. Y preocupante a ojos de cual-
quier votante.
	 ¿Culpable de esa dinámica? En algo hay consen-
so: la globalización. Curiosa paradoja que aquellos
países, como EEUU, que más hicieron por impul-
sarla, ahora sientan los embates de la misma. Te-
niendoencuentaesto,esobligadohacerseunapre-
gunta: ¿cómo afectarán las elecciones a la marcha
de la economía y a esa dinámica globalizadora?
	 De entrada, hay un perdedor: el libre comer-
cio. Tanto desde la izquierda americana, que cata-
pultó a Sanders en las primarias demócratas, co-
mo desde el populismo conservador, que aban-
dera Trump, los acuerdos de libre comercio son
culpables de los males que la desindustrialización
y la consiguiente pérdida de puestos de trabajo ha
comportado en numerosos estados. Por eso mis-
mo, los nuevos tratados, pendientes de ratifica-
ción, y los que se estaban negociando puedan aca-
bar en el limbo. Es más, no es descartable que al-
gunos existentes se intenten revisar (esto último
es realmente complicado). En este contexto, ya se
puede decir alto y claro que el intento de acuerdo
delibrecomercioentreEEUUylaUEestácondena-
do al fracaso. Ya no hay tiempo material y el pro-
yecto como tal irradia demasiada impopularidad,
también a este lado del Atlántico, por cierto. 	
	 En el marco de la política interna estadouni-
dense, hay una guerra ideológica que se concen-
traendoscuestionescapitales:deudaeimpuestos.
Trump dice querer bajar la presión fiscal y aumen-
tar la inversión. Parece la cuadratura del círculo.
Siempre se ha dicho, dejando de lado una variable
importante, la del crecimiento económico, que la
deuda de hoy son los impuestos del mañana. Pues
bien,enEEUU,ladeudapúblicaesmuyalta(ronda
el 107% del PIB) y es difícil de mantener los recor-
tes impositivos de la era Bush. A medio plazo, ha-
bráprevisiblementeunamayorrecaudaciónfiscal
vía aumentos impositivos. Y hay un reto que esca-
pa a la Casa Blanca: la política monetaria.
	 Enperspectivahistórica,lostiposestánmuyba-
jos, sin capacidad de maniobra si llegara otra cri-
sis, estos acabarán por subir, lo que supondrá un
freno al crecimiento. De ahí a que la Reserva Fede-
ralquieraasegurarsedehaberrecuperadoelterre-
no perdido después de la crisis del 2008 antes de
iniciar la obligada escalada.
	 Lasubidadetiposacarrearáunaapreciacióndel
dólary,porende,unadevaluacióndeleuro.Esosu-
pondrá un aliciente para redoblar esfuerzos en el
sectorexportadorcatalányespañol.Aunquesiem-
prehayunpero.Laapreciacióndeldólarsupondrá
el encarecimiento de la factura energética, justo
ahoraquepareceexpeditoelcaminoalarecupera-
ciónamedioplazodelpreciodebarrildepetróleo.
O conseguimos mayor eficiencia energética o pa-
garemos un déficit comercial extra.
	 A modo de resumen: el plan de Trump (menos
impuestos, más inversión, más proteccionismo y
expulsión de millones de ilegales) más allá de sus
pocas posibilidades de victoria, es inaplicable. El
de Hillary Clinton (legalización de un importante
cupo de inmigrantes ilegales, aumento de los im-
puestos a los más pudientes y aumento del gasto)
tiene algunos claroscuros, como su repentino po-
sicionamiento contrario a los acuerdos de libre co-
mercio, pero es más realista.
	 En todo caso, más allá de quien gane (apuesten
por ella), lo importante será qué legislativo saldrá
de esa elección. El renovado Congreso será el que
ayudará a bascular la labor presidencial en un sen-
tidouotro.Yenpolítica,losmaticessonimportan-
tes. En las leyes que se redactan, como en los pros-
pectos de los medicamentos y las hipotecas, siem-
pre hay que leer la letra pequeña.
EEUU,pluralydesigual
EEUU es cada vez más desigual socialmente y más polarizada políticamente. Eso explica la irrupción
de Trump y el susto que Bernie Sanders dio en el bando demócrata. En cuanto a los planes económicos
de los aspirantes, el de Trump es inaplicable y el de Clinton, incluso con claroscuros, es más realista.
Pelayo
CORELLA
DirectordeFormación
ContinuaenESCI-UPF.
LicenciadoenGeografía
eHistoriaporlaUB,yen
PeriodismoporlaUPF. Su
principaláreadeestudioes
lainternacionalizacióndelas
empresas.
AP/Mark Lennihan

EEUU plural y desigual

  • 1.
    10 25 DEOCTUBRE DEL 2016 Másalládequien gane,loimportante seráquélegislativo saldrádeesa elección.Elrenovado Congresoayudará abascularlalabor presidencial L a primera potencia política, eco- nómica y militar del mundo vive un impasse interesante: no ya por las elecciones presidenciales, que también,sinoporunoscambiosde fondo que acabarán por alterar la política y sociedad estadouniden- ses a medio plazo. Para empezar, EEUU hoy es cada vez menos WASP (el acrónimo inglés de blanca, anglosajona y protestante), más desigual socialmente y polari- zadapolíticamente.Enesecontextohayquesituar la irrupción de Donald Trump como candidato re- publicano y el susto que Bernie Sanders dio en el bando demócrata a la favorita, Hillary Clinton. Cierto es que EEUU ha salido antes de la crisis que la renqueante Europa. A diferencia del guiri- gaydelViejoContinente,alotroladodelAtlántico hayunaverdaderaunidaddemercadoyunGobier- nofederalconherramientasasualcancepara,con la inestimable colaboración de la Reserva Federal (lo que aquí sería nuestro BCE), articular una res- puestamáseficientealretomayúsculoqueseplan- teó a partir del 2008. Este año, la estadística oficial ha sorprendido conlarecuperacióndelpoderadquisitivodelacla- se media estadounidense, pero es un dato aislado. Lociertoesque,enlasúltimasdécadas,lasociedad se ha polarizado económicamente. Y los salarios hace tiempo se estancaron. Fruto de ello, mucha gente tiene una percepción que, cierta o no, pue- de alterar su comportamiento electoral: sus hijos nogozarándelmismobienestarquegozaronellos. Y eso, es algo nuevo. Y preocupante a ojos de cual- quier votante. ¿Culpable de esa dinámica? En algo hay consen- so: la globalización. Curiosa paradoja que aquellos países, como EEUU, que más hicieron por impul- sarla, ahora sientan los embates de la misma. Te- niendoencuentaesto,esobligadohacerseunapre- gunta: ¿cómo afectarán las elecciones a la marcha de la economía y a esa dinámica globalizadora? De entrada, hay un perdedor: el libre comer- cio. Tanto desde la izquierda americana, que cata- pultó a Sanders en las primarias demócratas, co- mo desde el populismo conservador, que aban- dera Trump, los acuerdos de libre comercio son culpables de los males que la desindustrialización y la consiguiente pérdida de puestos de trabajo ha comportado en numerosos estados. Por eso mis- mo, los nuevos tratados, pendientes de ratifica- ción, y los que se estaban negociando puedan aca- bar en el limbo. Es más, no es descartable que al- gunos existentes se intenten revisar (esto último es realmente complicado). En este contexto, ya se puede decir alto y claro que el intento de acuerdo delibrecomercioentreEEUUylaUEestácondena- do al fracaso. Ya no hay tiempo material y el pro- yecto como tal irradia demasiada impopularidad, también a este lado del Atlántico, por cierto. En el marco de la política interna estadouni- dense, hay una guerra ideológica que se concen- traendoscuestionescapitales:deudaeimpuestos. Trump dice querer bajar la presión fiscal y aumen- tar la inversión. Parece la cuadratura del círculo. Siempre se ha dicho, dejando de lado una variable importante, la del crecimiento económico, que la deuda de hoy son los impuestos del mañana. Pues bien,enEEUU,ladeudapúblicaesmuyalta(ronda el 107% del PIB) y es difícil de mantener los recor- tes impositivos de la era Bush. A medio plazo, ha- bráprevisiblementeunamayorrecaudaciónfiscal vía aumentos impositivos. Y hay un reto que esca- pa a la Casa Blanca: la política monetaria. Enperspectivahistórica,lostiposestánmuyba- jos, sin capacidad de maniobra si llegara otra cri- sis, estos acabarán por subir, lo que supondrá un freno al crecimiento. De ahí a que la Reserva Fede- ralquieraasegurarsedehaberrecuperadoelterre- no perdido después de la crisis del 2008 antes de iniciar la obligada escalada. Lasubidadetiposacarrearáunaapreciacióndel dólary,porende,unadevaluacióndeleuro.Esosu- pondrá un aliciente para redoblar esfuerzos en el sectorexportadorcatalányespañol.Aunquesiem- prehayunpero.Laapreciacióndeldólarsupondrá el encarecimiento de la factura energética, justo ahoraquepareceexpeditoelcaminoalarecupera- ciónamedioplazodelpreciodebarrildepetróleo. O conseguimos mayor eficiencia energética o pa- garemos un déficit comercial extra. A modo de resumen: el plan de Trump (menos impuestos, más inversión, más proteccionismo y expulsión de millones de ilegales) más allá de sus pocas posibilidades de victoria, es inaplicable. El de Hillary Clinton (legalización de un importante cupo de inmigrantes ilegales, aumento de los im- puestos a los más pudientes y aumento del gasto) tiene algunos claroscuros, como su repentino po- sicionamiento contrario a los acuerdos de libre co- mercio, pero es más realista. En todo caso, más allá de quien gane (apuesten por ella), lo importante será qué legislativo saldrá de esa elección. El renovado Congreso será el que ayudará a bascular la labor presidencial en un sen- tidouotro.Yenpolítica,losmaticessonimportan- tes. En las leyes que se redactan, como en los pros- pectos de los medicamentos y las hipotecas, siem- pre hay que leer la letra pequeña. EEUU,pluralydesigual EEUU es cada vez más desigual socialmente y más polarizada políticamente. Eso explica la irrupción de Trump y el susto que Bernie Sanders dio en el bando demócrata. En cuanto a los planes económicos de los aspirantes, el de Trump es inaplicable y el de Clinton, incluso con claroscuros, es más realista. Pelayo CORELLA DirectordeFormación ContinuaenESCI-UPF. LicenciadoenGeografía eHistoriaporlaUB,yen PeriodismoporlaUPF. Su principaláreadeestudioes lainternacionalizacióndelas empresas. AP/Mark Lennihan