El ruido puede tener efectos fisiológicos y psicológicos negativos en el ser humano. A niveles altos, el ruido puede causar pérdida de audición permanente, mientras que a niveles más bajos puede causar enfermedades relacionadas con el estrés como presión arterial alta. El ruido también puede interferir con el sueño, la memoria, la atención y el comportamiento, y puede afectar negativamente el desarrollo de los niños.