El documento explora el significado del término "cielo" en diferentes religiones y contextos. Concluye que el cielo no es un lugar geográfico, sino que se refiere a la propia esencia y naturaleza de Dios. Dios no está limitado a ningún espacio físico, sino que habita en su propia majestad y soberanía. Estar en Dios es estar en el cielo.