Los sistemas educativos actuales enfocados en exámenes y materias académicas como matemáticas y lenguaje están produciendo niños más estresados y aburridos. El futuro requerirá personas más creativas y empáticas. Los sistemas deben permitir que los niños jueguen y exploren sus intereses para desarrollar estas habilidades cruciales para el futuro, en lugar de enfocarse únicamente en resultados académicos.