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a era en la que el profesor todo lo
sabía, y los alumnos no hacían
más que escuchar y tomar nota es
cosa del pasado. Hoy, gracias al avance
de la tecnología, los jóvenes adquieren
conocimientos todo el tiempo en todos
lados y no se puede esperar que los profesores lo sepan todo. A ellos les toca,
sí, guiar, facilitar, ayudar a los estudiantes a traducir en aprendizaje conceptos
complejos. Así lo asegura Richard
Gerver, autor de Crear hoy la escuela
del mañana, que se hizo famoso cuando
convirtió un colegio conflictivo del
Reino Unido, el Grange Primary School,
en ejemplo de innovación. Esto le valió
el premio de Mejor Director del Año.
“El modelo estandarizado de educación no
funciona, ya que no podemos esperar que
todos los niños aprendan lo mismo al mismo tiempo y de la misma manera”, sentencia el experto británico. Y continúa:
“Las escuelas deben ser más flexibles, pertinentes, y preparar a los jóvenes para un
futuro incierto, en el que deberán labrarse
sus propios caminos y puestos de trabajo, y
no esperar a que se los den”.

–¿Cuál cree que fue la clave del éxito
del caso Grange?
–El éxito de Grange se debió a que aplicamos el claro principio de que el sistema
debía adaptarse a los niños y no forzar a
los niños a adaptarse al sistema. Queríamos aplicar un sistema que ayudara a
nuestros chicos a desarrollar sus aspiraciones y valores, y lo hicimos a través de
experiencias que fueron relevantes y ricas, que sustentaban el desarrollo de capacidades y competencias claras.
–¿Cómo imagina una clase del futuro?
–Lo que deseo es que sean más orgánicas.
O sea, que no consistan en números fijos
de estudiantes a quienes se pone juntos
por el hecho de que tienen la misma
edad. Tampoco, que estén sentados en
un cuarto mirando a un profesor que les
dice ¡qué deben aprender y cómo deben
hacerlo! Las escuelas y las clases deberán
ser más flexibles; tendrán que ser lugares
donde los niños aprendan en colaboración y en distintos grupos. También debería hacerse un uso mucho más maduro
de la tecnología; que los estudiantes usen

“Necesitamos
escuelas más flexibles”

Para Richard Gerver, experto británico en Educación,
y ganador del premio al Mejor Director del año, las
clases deberían ser más flexibles y los profesores
deberían ser más facilitadores que controladores. Una
charla enriquecedora con quien logró transformar una
escuela conflictiva en la más innovadora de ese país.
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sus propios dispositivos para comunicarse, investigar y colaborar. Las escuelas
también necesitan ser centros de aprendizaje; las comunidades como un todo
deben involucrarse de forma más directa
en la educación de los niños: los padres,
las empresas, las organizaciones sociales,
espirituales y caritativas.
–Destaca la importancia de la colaboración en la educación. ¿Por qué?
–La educación alcanza su máximo esplendor cuando compartimos. El proceso
creativo depende de la colaboración.
¿Habrían sido tan buenos los Beatles si
Lennon y McCartney no hubieran escrito y tocado canciones juntos? Si se observa a las mejores compañías del siglo
XXI, son fruto de un proceso de colaboración: Apple con Jobs, Wosniak e Ives y
Google con Page y Bryn.
–En este escenario, ¿qué rol les toca a
los profesores?
–Los profesores son expertos en traducir
conceptos complejos en aprendizaje. Ya
no se debería esperar de ellos que posean
todo el conocimiento, sino que actúen
como facilitadores. El trabajo implica
empowerment (dar poder), no control.
Dedicamos tanto tiempo a decirles a los
niños lo que deben hacer y cómo deben
hacerlo que se convierten en dependientes de otros. El darles poder debería ayudar a los jóvenes a desarrollar una creencia en quiénes son y qué son capaces de
hacer. También, a desarrollar sus propias
aspiraciones y valores.
–¿Están los jóvenes preparados para
afrontar estos cambios?
–Es difícil contestar a esa pregunta, ya
que depende de cada profesor en particular, pero lo que sí sé es que debemos
cambiar la preparación que reciben los
profesores y, también, buscar profesores
más emprendedores, que son quienes
pueden personificar el cambio.
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Falencias socioemocionales

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Autoeficiencia, habilidades comunicativas, trabajo en equipo, creatividad e iniciativa son habilidades que hoy abren
las puertas al mundo del trabajo. Sin
embargo, según se desprende de una
investigación del Banco Interamericano
de Desarrollo (BID), el sistema educativo
no brinda estas herramientas. El objetivo
principal de “Desconectados. Habilidades, educación y empleo en América Latina”, que se llevó a cabo en la Argentina,
Chile y Brasil, era ver cuáles eran las causas de los problemas que enfrentan los
jóvenes en su inserción laboral. “Nuestra
principal conclusión fue que existe una
brecha entre lo que las empresas y los empleadores buscan hoy. Lo más novedoso
fue ver que no solo existe una brecha en
las habilidades académicas, sino que los
empresarios les dan más importancia a
las habilidades socioemocionales, como
compromiso, responsabilidad y las relacionadas con el comportamiento”, sintetiza Marina Bassi, una de las autoras de la
investigación. Por supuesto, agrega, los
conocimientos académicos son importantes, pero no alcanzan. Los jóvenes no
saben trabajar en equipo, cumplir un
horario, o comunicarse bien con sus jefes o colegas. “Las habilidades socioemocionales se pueden modificar hasta la juventud temprana. Por eso, es una enorme
oportunidad para la escuela”, dice Bassi.
Existen distintas formas de incentivar estas habilidades. “Hay que capacitar a los
docentes, desarrollar metodologías y pedagogías que fomenten trabajar en proyectos interdisciplinarios donde se incentiva la creatividad y la interacción. Dentro
del proceso de aprendizaje se puede ir incorporando el entrenamiento de estas habilidades. No es cambiar el currículum, sino cambiar las metodologías de
enseñanza
para fomentar estas
habilidades”,
cierra.

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–¿Qué implica ser un gran profesor?
–Los grandes profesores tienen altísimos
niveles de inteligencia emocional, pasión, un propósito muy claro, muy buenas
habilidades comunicativas, paciencia, y
están dispuestos a asumir riesgos y a salirse de donde están cómodos. Los grandes
profesores necesitan además comprometerse con su propio aprendizaje y su
desarrollo e investigación profesional.
–¿Qué podríamos hacer para que las escuelas les resulten más atractivas a los
jóvenes de hoy?
–Debemos hacerlas relevantes y conectarlas con las vidas de los niños y con sus
aspiraciones. Todos los niños viven en el
ahora, así que el aprendizaje debe importarles en el hoy, y no solo porque les decimos que les puede servir cuando crezcan.
–Usted dice que en educación no se trata
del final del viaje, sino de lo que se hace
durante ese viaje. ¿Qué significa esto?
–El futuro es tan incierto que ya no podemos predecir nuestros caminos, puestos de trabajo o estilos de vida. Si lo que
hacemos es centrarnos siempre en exámenes y en preparar a los niños para las
notas, estamos cerrando las oportunidades y los viajes enriquecedores que el
aprendizaje debería ser. Si el viaje vale
la pena para ellos, los niños lograrán
mucho más que lo que alcanzan con
las acotadas medidas de los exámenes y las notas. Aprender se trata de

explorar y descubrir, no de recordar
ciertos datos el tiempo suficiente para
que se los pueda evaluar.
–¿Están, entonces, obsoletos los exámenes y las notas? ¿Cómo deberíamos evaluar a los estudiantes?
–No, los exámenes y las notas no están
obsoletos y siguen siendo una herramienta válida de evaluación. El problema es que son las únicas herramientas
utilizadas porque con ellos se obtienen
cifras que son fáciles de reflejar. Lo cierto es que necesitamos una más amplia
variedad de métodos que permitan sostener y entender el desarrollo de los jóvenes, sobre todo de algunas de las competencias críticas que necesitarán para
crecer en el futuro. Estas competencias
no siempre son sencillas de reflejar o de
poner en un gráfico, pero muchas veces
son lo más importante para el desarrollo
de los jóvenes. Deberíamos confiar más
en los profesores y dejarles crear boletines personales que reflejen la creciente
confianza de un niño, su resiliencia, sus
capacidades de colaboración, innovación, creatividad, y demás.
–¿Por qué no funciona más el modelo estandarizado y tradicional de educación?
–La estandarización nunca funcionó
bien, ya que supone que todos los niños
son idénticos, aprenden las mismas
cosas de la misma manera y al mismo tiempo. Los hombres somos seres complejos. El problema de la
educación en masa es que solo
descubre y nutre al académico, que, si bien es importante, no es el único tipo de persona.
No nutre a las personas creativas, emprendedoras, inteligentes emocionalmente, que son quienes
dispararán los modelos futuros de éxito global.
–Dice, también, que no podemos

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educar más para un mundo de certezas…
–Necesitamos crear una generación que
esté entrenada para crear sus propios caminos y puestos de trabajo, y no que espere a que le den uno. Las cifras crecientes de desempleo juvenil resaltan esto.
–¿Cuál es el rol de los padres en la educación para el siglo XXI?
–Deben buscar el modo de apoyar a sus
hijos de una manera más holística y de
ayudarlos a desarrollar las capacidades
más blandas que mencioné antes, como
resiliencia y creatividad. Deben ayudarlos a experimentar cosas nuevas, deben
colaborar para que sus niños persigan
sus propios sueños y no los de los padres,
no deben sobreprotegerlos y sí deben
ayudarlos a entender que equivocarse es
una parte fundamental del aprendizaje
que se da a lo largo de toda la vida.
–Muchos dicen que los jóvenes pasan demasiado tiempo en Internet y las redes
sociales. ¿Esto es necesariamente malo?
–No. El mundo virtual es un mundo
diferente del nuestro, pero juega un
papel vital en el desarrollo de los ciudadanos del siglo XXI. Como todo,
tendría que ser parte de una experiencia más amplia y no deberíamos condenarlo solo porque no lo entendemos.
–¿Cómo deberían las escuelas manejar
las tecnologías?
–¡Deberían empezar por preguntarles a
los estudiantes cómo se podrían usar!
–Asegura que no se trata de llenar las clases de computadoras. Entonces, ¿en qué
se debería invertir tiempo y dinero?
–Cuando se habla de tecnologías, muchos se quedan en la idea de llenar las
clases de computadoras, pero algunos
niños ya tienen sus propios dispositivos

en casa: teléfonos celulares, tabletas,
computadoras. Con ellos, acceden a las
redes sociales, a Wikipedia, YouTube y
Google, en su tiempo libre, para el propio aprendizaje. Son recursos fantásticos
que están disponibles para ellos. Nuestro desafío es ayudarlos a utilizarlos de
forma constructiva y mostrarles cómo
pueden potenciar el proceso de aprendizaje y, también, cómo evitar los peligros
de Internet. También deberíamos preocuparnos por invertir en el desarrollo de
aplicaciones y de programas.

aplicaciones fantásticas que colaboran
para que los niños puedan entender áreas complejas de las matemáticas como el
álgebra, y algunas sobre el aprendizaje de
la lengua producidas por desarrolladores
españoles, como uSpeak.

Acerca del autor

–¿Cree que llegará el día en que las tecnologías reemplazarán al libro como la
principal herramienta de enseñanza?
–Pienso que ya lo han hecho, fuera del
aula. Creo que incluso los estudiantes de
posgrado utilizan Internet como su primer punto de referencia y de investigación. Los libros siempre tendrán importancia y adoro su calidad táctil, pero con
la explosión de los libros electrónicos y
de la interactividad digital, hemos sido
testigos de un realce del libro, que se seguirá desarrollando el próximo siglo. El
peligro es creer que, porque se inventó
antes que la computadora, el libro es de
alguna forma mejor. En realidad, fue la
versión siglo XIX de comunicar información y difundir narrativa.

Richard Gerver fue el director del
respetado Grange Primary School, en
el Reino Unido. Es uno de los referentes actuales en temas de educación
a nivel mundial, y se lo considera uno
de los directores de escuela más innovadores e inspiradores de nuestro tiempo.
Ha sido consejero del gobierno del
Reino Unido
en muchas
áreas de educación, sobre
todo en lo que
se refiere a
los cambios
necesarios
en la enseñanza para
el siglo XXI.
Da conferencias en todo
el mundo y es autor del libro
Crear hoy la escuela del mañana.

–Pero entre tantas aplicaciones dando
vueltas, ¿cómo distinguimos las buenas
de las que son simplemente basura?
–Si engancha y ayuda a los niños a entender ciertos conceptos y capacidades
complejas, entonces, es una buena aplicación. Pero distintas aplicaciones atraerán a distintas personas. He visto algunas

–¿Qué le parece la enseñanza vía YouTube, como lo que hace la Khan Academy?
–Engancha y está probado que funciona, así que ¡encontremos la manera de
utilizar la experiencia y llevarla a más
de nuestros niños!

–Para terminar, ¿qué debería enseñarse
hoy en las escuelas?
–Que la vida se trata de descubrir en
qué se es bueno, qué es lo que nos apasiona y cómo podemos utilizar esto para
lograr un impacto positivo en nosotros
mismos, nuestras comunidades, nuestros países y el mundo entero. !
Por Dolores Gallo.
Fotos: Other Images, gentileza
entrevistado y www.sxc.hu.

Educacion

  • 1.
    20/21a23Lectura.qxd :MasterNUEVO 5/16/12 6:05 PM Page20 e!"#$#%&' ! a era en la que el profesor todo lo sabía, y los alumnos no hacían más que escuchar y tomar nota es cosa del pasado. Hoy, gracias al avance de la tecnología, los jóvenes adquieren conocimientos todo el tiempo en todos lados y no se puede esperar que los profesores lo sepan todo. A ellos les toca, sí, guiar, facilitar, ayudar a los estudiantes a traducir en aprendizaje conceptos complejos. Así lo asegura Richard Gerver, autor de Crear hoy la escuela del mañana, que se hizo famoso cuando convirtió un colegio conflictivo del Reino Unido, el Grange Primary School, en ejemplo de innovación. Esto le valió el premio de Mejor Director del Año. “El modelo estandarizado de educación no funciona, ya que no podemos esperar que todos los niños aprendan lo mismo al mismo tiempo y de la misma manera”, sentencia el experto británico. Y continúa: “Las escuelas deben ser más flexibles, pertinentes, y preparar a los jóvenes para un futuro incierto, en el que deberán labrarse sus propios caminos y puestos de trabajo, y no esperar a que se los den”. –¿Cuál cree que fue la clave del éxito del caso Grange? –El éxito de Grange se debió a que aplicamos el claro principio de que el sistema debía adaptarse a los niños y no forzar a los niños a adaptarse al sistema. Queríamos aplicar un sistema que ayudara a nuestros chicos a desarrollar sus aspiraciones y valores, y lo hicimos a través de experiencias que fueron relevantes y ricas, que sustentaban el desarrollo de capacidades y competencias claras. –¿Cómo imagina una clase del futuro? –Lo que deseo es que sean más orgánicas. O sea, que no consistan en números fijos de estudiantes a quienes se pone juntos por el hecho de que tienen la misma edad. Tampoco, que estén sentados en un cuarto mirando a un profesor que les dice ¡qué deben aprender y cómo deben hacerlo! Las escuelas y las clases deberán ser más flexibles; tendrán que ser lugares donde los niños aprendan en colaboración y en distintos grupos. También debería hacerse un uso mucho más maduro de la tecnología; que los estudiantes usen “Necesitamos escuelas más flexibles” Para Richard Gerver, experto británico en Educación, y ganador del premio al Mejor Director del año, las clases deberían ser más flexibles y los profesores deberían ser más facilitadores que controladores. Una charla enriquecedora con quien logró transformar una escuela conflictiva en la más innovadora de ese país. 20 sus propios dispositivos para comunicarse, investigar y colaborar. Las escuelas también necesitan ser centros de aprendizaje; las comunidades como un todo deben involucrarse de forma más directa en la educación de los niños: los padres, las empresas, las organizaciones sociales, espirituales y caritativas. –Destaca la importancia de la colaboración en la educación. ¿Por qué? –La educación alcanza su máximo esplendor cuando compartimos. El proceso creativo depende de la colaboración. ¿Habrían sido tan buenos los Beatles si Lennon y McCartney no hubieran escrito y tocado canciones juntos? Si se observa a las mejores compañías del siglo XXI, son fruto de un proceso de colaboración: Apple con Jobs, Wosniak e Ives y Google con Page y Bryn. –En este escenario, ¿qué rol les toca a los profesores? –Los profesores son expertos en traducir conceptos complejos en aprendizaje. Ya no se debería esperar de ellos que posean todo el conocimiento, sino que actúen como facilitadores. El trabajo implica empowerment (dar poder), no control. Dedicamos tanto tiempo a decirles a los niños lo que deben hacer y cómo deben hacerlo que se convierten en dependientes de otros. El darles poder debería ayudar a los jóvenes a desarrollar una creencia en quiénes son y qué son capaces de hacer. También, a desarrollar sus propias aspiraciones y valores. –¿Están los jóvenes preparados para afrontar estos cambios? –Es difícil contestar a esa pregunta, ya que depende de cada profesor en particular, pero lo que sí sé es que debemos cambiar la preparación que reciben los profesores y, también, buscar profesores más emprendedores, que son quienes pueden personificar el cambio.
  • 2.
    20/21a23Lectura.qxd :MasterNUEVO 5/16/12 Falencias socioemocionales 6:05PM Autoeficiencia, habilidades comunicativas, trabajo en equipo, creatividad e iniciativa son habilidades que hoy abren las puertas al mundo del trabajo. Sin embargo, según se desprende de una investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el sistema educativo no brinda estas herramientas. El objetivo principal de “Desconectados. Habilidades, educación y empleo en América Latina”, que se llevó a cabo en la Argentina, Chile y Brasil, era ver cuáles eran las causas de los problemas que enfrentan los jóvenes en su inserción laboral. “Nuestra principal conclusión fue que existe una brecha entre lo que las empresas y los empleadores buscan hoy. Lo más novedoso fue ver que no solo existe una brecha en las habilidades académicas, sino que los empresarios les dan más importancia a las habilidades socioemocionales, como compromiso, responsabilidad y las relacionadas con el comportamiento”, sintetiza Marina Bassi, una de las autoras de la investigación. Por supuesto, agrega, los conocimientos académicos son importantes, pero no alcanzan. Los jóvenes no saben trabajar en equipo, cumplir un horario, o comunicarse bien con sus jefes o colegas. “Las habilidades socioemocionales se pueden modificar hasta la juventud temprana. Por eso, es una enorme oportunidad para la escuela”, dice Bassi. Existen distintas formas de incentivar estas habilidades. “Hay que capacitar a los docentes, desarrollar metodologías y pedagogías que fomenten trabajar en proyectos interdisciplinarios donde se incentiva la creatividad y la interacción. Dentro del proceso de aprendizaje se puede ir incorporando el entrenamiento de estas habilidades. No es cambiar el currículum, sino cambiar las metodologías de enseñanza para fomentar estas habilidades”, cierra. Page 22 –¿Qué implica ser un gran profesor? –Los grandes profesores tienen altísimos niveles de inteligencia emocional, pasión, un propósito muy claro, muy buenas habilidades comunicativas, paciencia, y están dispuestos a asumir riesgos y a salirse de donde están cómodos. Los grandes profesores necesitan además comprometerse con su propio aprendizaje y su desarrollo e investigación profesional. –¿Qué podríamos hacer para que las escuelas les resulten más atractivas a los jóvenes de hoy? –Debemos hacerlas relevantes y conectarlas con las vidas de los niños y con sus aspiraciones. Todos los niños viven en el ahora, así que el aprendizaje debe importarles en el hoy, y no solo porque les decimos que les puede servir cuando crezcan. –Usted dice que en educación no se trata del final del viaje, sino de lo que se hace durante ese viaje. ¿Qué significa esto? –El futuro es tan incierto que ya no podemos predecir nuestros caminos, puestos de trabajo o estilos de vida. Si lo que hacemos es centrarnos siempre en exámenes y en preparar a los niños para las notas, estamos cerrando las oportunidades y los viajes enriquecedores que el aprendizaje debería ser. Si el viaje vale la pena para ellos, los niños lograrán mucho más que lo que alcanzan con las acotadas medidas de los exámenes y las notas. Aprender se trata de explorar y descubrir, no de recordar ciertos datos el tiempo suficiente para que se los pueda evaluar. –¿Están, entonces, obsoletos los exámenes y las notas? ¿Cómo deberíamos evaluar a los estudiantes? –No, los exámenes y las notas no están obsoletos y siguen siendo una herramienta válida de evaluación. El problema es que son las únicas herramientas utilizadas porque con ellos se obtienen cifras que son fáciles de reflejar. Lo cierto es que necesitamos una más amplia variedad de métodos que permitan sostener y entender el desarrollo de los jóvenes, sobre todo de algunas de las competencias críticas que necesitarán para crecer en el futuro. Estas competencias no siempre son sencillas de reflejar o de poner en un gráfico, pero muchas veces son lo más importante para el desarrollo de los jóvenes. Deberíamos confiar más en los profesores y dejarles crear boletines personales que reflejen la creciente confianza de un niño, su resiliencia, sus capacidades de colaboración, innovación, creatividad, y demás. –¿Por qué no funciona más el modelo estandarizado y tradicional de educación? –La estandarización nunca funcionó bien, ya que supone que todos los niños son idénticos, aprenden las mismas cosas de la misma manera y al mismo tiempo. Los hombres somos seres complejos. El problema de la educación en masa es que solo descubre y nutre al académico, que, si bien es importante, no es el único tipo de persona. No nutre a las personas creativas, emprendedoras, inteligentes emocionalmente, que son quienes dispararán los modelos futuros de éxito global. –Dice, también, que no podemos 22 educar más para un mundo de certezas… –Necesitamos crear una generación que esté entrenada para crear sus propios caminos y puestos de trabajo, y no que espere a que le den uno. Las cifras crecientes de desempleo juvenil resaltan esto. –¿Cuál es el rol de los padres en la educación para el siglo XXI? –Deben buscar el modo de apoyar a sus hijos de una manera más holística y de ayudarlos a desarrollar las capacidades más blandas que mencioné antes, como resiliencia y creatividad. Deben ayudarlos a experimentar cosas nuevas, deben colaborar para que sus niños persigan sus propios sueños y no los de los padres, no deben sobreprotegerlos y sí deben ayudarlos a entender que equivocarse es una parte fundamental del aprendizaje que se da a lo largo de toda la vida. –Muchos dicen que los jóvenes pasan demasiado tiempo en Internet y las redes sociales. ¿Esto es necesariamente malo? –No. El mundo virtual es un mundo diferente del nuestro, pero juega un papel vital en el desarrollo de los ciudadanos del siglo XXI. Como todo, tendría que ser parte de una experiencia más amplia y no deberíamos condenarlo solo porque no lo entendemos. –¿Cómo deberían las escuelas manejar las tecnologías? –¡Deberían empezar por preguntarles a los estudiantes cómo se podrían usar! –Asegura que no se trata de llenar las clases de computadoras. Entonces, ¿en qué se debería invertir tiempo y dinero? –Cuando se habla de tecnologías, muchos se quedan en la idea de llenar las clases de computadoras, pero algunos niños ya tienen sus propios dispositivos en casa: teléfonos celulares, tabletas, computadoras. Con ellos, acceden a las redes sociales, a Wikipedia, YouTube y Google, en su tiempo libre, para el propio aprendizaje. Son recursos fantásticos que están disponibles para ellos. Nuestro desafío es ayudarlos a utilizarlos de forma constructiva y mostrarles cómo pueden potenciar el proceso de aprendizaje y, también, cómo evitar los peligros de Internet. También deberíamos preocuparnos por invertir en el desarrollo de aplicaciones y de programas. aplicaciones fantásticas que colaboran para que los niños puedan entender áreas complejas de las matemáticas como el álgebra, y algunas sobre el aprendizaje de la lengua producidas por desarrolladores españoles, como uSpeak. Acerca del autor –¿Cree que llegará el día en que las tecnologías reemplazarán al libro como la principal herramienta de enseñanza? –Pienso que ya lo han hecho, fuera del aula. Creo que incluso los estudiantes de posgrado utilizan Internet como su primer punto de referencia y de investigación. Los libros siempre tendrán importancia y adoro su calidad táctil, pero con la explosión de los libros electrónicos y de la interactividad digital, hemos sido testigos de un realce del libro, que se seguirá desarrollando el próximo siglo. El peligro es creer que, porque se inventó antes que la computadora, el libro es de alguna forma mejor. En realidad, fue la versión siglo XIX de comunicar información y difundir narrativa. Richard Gerver fue el director del respetado Grange Primary School, en el Reino Unido. Es uno de los referentes actuales en temas de educación a nivel mundial, y se lo considera uno de los directores de escuela más innovadores e inspiradores de nuestro tiempo. Ha sido consejero del gobierno del Reino Unido en muchas áreas de educación, sobre todo en lo que se refiere a los cambios necesarios en la enseñanza para el siglo XXI. Da conferencias en todo el mundo y es autor del libro Crear hoy la escuela del mañana. –Pero entre tantas aplicaciones dando vueltas, ¿cómo distinguimos las buenas de las que son simplemente basura? –Si engancha y ayuda a los niños a entender ciertos conceptos y capacidades complejas, entonces, es una buena aplicación. Pero distintas aplicaciones atraerán a distintas personas. He visto algunas –¿Qué le parece la enseñanza vía YouTube, como lo que hace la Khan Academy? –Engancha y está probado que funciona, así que ¡encontremos la manera de utilizar la experiencia y llevarla a más de nuestros niños! –Para terminar, ¿qué debería enseñarse hoy en las escuelas? –Que la vida se trata de descubrir en qué se es bueno, qué es lo que nos apasiona y cómo podemos utilizar esto para lograr un impacto positivo en nosotros mismos, nuestras comunidades, nuestros países y el mundo entero. ! Por Dolores Gallo. Fotos: Other Images, gentileza entrevistado y www.sxc.hu.