El impresionismo surgió como una reacción contra el arte académico, con artistas como Monet, Pissarro, Sisley, Degas y Renoir que pintaban al aire libre usando pinceladas sueltas y colores puros para capturar impresiones visuales. En 1874 tuvieron su primera exposición impresionista colectiva. Más tarde, cada artista desarrolló su propio estilo personal aunque manteniendo la espontaneidad e inmediatez características del impresionismo.