El libro de Josué narra la conquista de la tierra prometida por los israelitas bajo el liderazgo de Josué, enfatizando la importancia de la obediencia a Dios y el cumplimiento de sus pactos. Se sitúa en un contexto histórico que refleja las creencias y costumbres de la antigua Israel, a la vez que establece el nuevo orden social y religioso del pueblo. La obra también sirve como una transición entre las narrativas del Pentateuco y los relatos de los reyes, fundando los cimientos de una nueva etapa en la historia de Israel.