El Pensador de Auguste Rodin formaba parte de su proyecto inconcluso de La Puerta del Infierno. Representa a un hombre en actitud reflexiva, con los músculos en tensión simbolizando el sufrimiento del pensamiento torturado. Rodin usó una técnica que dejaba la huella de sus manos en el modelado para transmitir intensidad y fuerza a la escultura.