El documento describe el surgimiento del quinto poder a través del uso de Internet y las redes sociales. Estas nuevas plataformas permiten que los ciudadanos se comuniquen e interactúen en tiempo real, organizando protestas y difundiendo información sin pasar por filtros gubernamentales. Gobiernos autoritarios han tratado de controlar estas redes, pero no han podido evitar que se usen para coordinar movimientos populares como los ocurridos recientemente en Túnez y Egipto.