La copa del Santo Grial se cree que data del siglo I a.C. y se usó en la Última Cena de Jesús. Fue llevada a Roma y protegida por los papas hasta que en el siglo III fue enviada a España para protegerla de las persecuciones. Durante la invasión musulmana se escondió en los Pirineos y posteriormente en monasterios hasta que en 1437 el rey Alfonso V la entregó a la Catedral de Valencia, donde se venera hoy.