El documento habla sobre el duelo ante el fallecimiento de un hijo. Explica que este proceso trae sentimientos de culpa, frustración, ira y tristeza, así como la pérdida de ilusiones e ideas preestablecidas. Recomienda darse tiempo para ajustarse a la nueva realidad y buscar apoyo profesional, ya que el duelo no se cura sino que se asimila la pérdida con el tiempo.