El embarazo en adolescentes es un problema significativo que abarca aspectos biológicos, psicológicos y sociales, con estadísticas alarmantes sobre la prevalencia en diversas regiones. Los factores predisponentes incluyen la falta de educación sexual, el abuso y las relaciones sin anticoncepción, lo que conlleva consecuencias perjudiciales tanto para las jóvenes como para sus hijos. La prevención se debe abordar desde múltiples niveles, enfatizando la educación sexual integral, el acceso a servicios de salud y el apoyo a las familias para mitigar estos efectos.