El documento analiza la política de seguridad democrática implementada durante el gobierno de Álvaro Uribe y argumenta que constituye un ejemplo de terrorismo de estado. Señala que esta política llevó a graves violaciones de derechos humanos por parte de las fuerzas militares como ejecuciones extrajudiciales. También vincula a los paramilitares con el estado y afirma que actuaron como agentes indirectos del terrorismo estatal. Concluye que la política de seguridad democrática degeneró en terrorismo de estado y violó sistemáticamente los derechos